diez beneficios reales de la cosmética natural artesanal para tu piel
Empecé a formular mis primeros ungüentos en la cocina, con una báscula de panadería y una libreta manchada de manteca de karité. Venían amigas con labios resquebrajados en el primer mes del año, o con manos resecas por el gel hidroalcohólico, y salían con un tarrito que olía a lavanda y naranja. A las un par de semanas me escribían: “se me han cerrado las grietas”. No era magia, ni marketing. Era una mezcla fácil de aceites bien escogidos, sin rellenos, trabajada a baja tem